Antes de empezar conviene aclarar el alcance para que nadie espere algo que no hemos acordado. Balinice trabaja sobre la lógica de uso de la vivienda: qué escena necesita la sala al anochecer, cómo se comportan las persianas en la terraza cuando cambia el viento, qué temperatura pide cada recámara según la hora. Definimos zonas, escenas y rutinas contigo, y dejamos por escrito qué aparatos se integran y cuáles quedan fuera. Si un equipo existente no admite control, lo decimos antes de tocar nada, no después.
Sobre los equipos ya instalados
Revisamos qué hay en la vivienda antes de proponer cambios. Algunos sistemas antiguos se pueden integrar con un adaptador; otros no, y en ese caso explicamos por qué y qué alternativa tiene sentido. No prometemos compatibilidad con instalaciones que no hemos visto.
Sobre los resultados esperados
El confort depende también de la orientación, el aislamiento y el uso real de cada espacio. Nosotros configuramos luz, clima y escenas, pero no respondemos por el rendimiento de instalaciones ajenas al proyecto ni por obras que ejecute otro equipo.
Si algo de esto no encaja con lo que buscas, mejor saberlo ahora que a mitad del proyecto.